Cauce de voces lationamericanas

Ana María Barreto, Julio de 2015

Ana María Barreto. (1960, Uruguay. Historiadora y crítica de Arte. Especializada en Arte Latinoamericano.

Javier Alonso, cantautor (Uruguay-Suiza-Uruguay), hace una década emprendió un viaje interior en busca de su identidad. Este viaje le marcó el rumbo de su misión en esta tierra, a través de la música encauzar los ríos de voces de la poesía latinoamericana.

Una ambiciosa empresa que se concreta en su primer CD SOMOS, editado en Montevideo en setiembre 2012 con la colaboración de Ediciones Abrelabios.

Con gran sensibilidad realiza una selección de textos sin reparar en lo exitoso o no, de los autores, permitiéndole ello incorporar nuevos o desconocidos poetas que dialogarán con los más consagrados.

De que tierras de olvido vienen estas voces, se pregunta Javier; que hoy se hacen eco a través de su voz y su música.

Javier es un trovador, y como trovador sabe de su misión. Sin ella, muchos de estos poetas, muchos de estos textos quedarían encerrados en bibliotecas polvorientas que nadie lee.

Recordemos los trabajos de Paco Ibáñez, de Joan Manuel Serrat y otros de lengua castellana que se impusieron de alguna manera el rescate de la poesía española, dándola a conocer al mundo a través de la música.

Los trovadores tienen una misión, de ponerle voz a aquellos que no la tienen.

Si el arte es para la vida, en este caso, la musicalización de los textos elegidos por este trovador, corre el velo de la poesía académica o erudita que oculta y encierra y sale al encuentro de la poesía popular.

La música tiene, a diferencia de otras disciplinas, la posibilidad a través de los medios de comunicación masivos de cruzar fronteras, llegar hasta los lugares menos pensados.

Hacer una selección de poetas latinoamericanos para una antología podría ser una empresa titánica, o casi imposible, por la diversidad de géneros y temáticas. A su vez también ser justos, pero para Javier esto fluye, sin forzar nada.

SOMOS es producto de ello, tiene una coherencia interna desde las temáticas hasta los ritmos que estudia y respeta la concordancia con el país de origen de cada una de las poesías, aunque haya un desliz deliberado y justificado.

En un mundo agobiado por las guerras, la incomprensión, el desánimo, Javier nos trae una poesía bucólica, muchas veces amorosa, de las cosas simples de la vida cotidiana.

Se aleja de los grandes meta-relatos para adentrarse en lo íntimo de cada uno de los poetas.

Venezuela está presente con Miguel Ramón Utrera y Andrés Eloy Blanco. José Coronel Urtecho y Joaquín Pasos ambos de Nicaragua. Carlos Castro Saavedra y León de Greiff de Colombia. César Vallejo de Perú. Elvio Romero de Paraguay. Graciette Salmón de Brasil. Gabriela Mistral de Chile. Mario Benedetti, Wilson Javier Cardozo y Jorge Emilio Cardoso de Uruguay, y de su propia autoría un tema que cierra y da nombre al CD Somos.

Venezuela

El primer tema que abre este recorrido es de Miguel Ramón Utrera donde se hace un encuadre perfecto:

¿En qué tierras de olvido, podría refugiarse el dulce sueño?”

De allí vienen estos poetas, del olvido a refugiarse en la voz de Javier Alonso.

Tomaremos el cauce de estas voces…” canta Javier y se hace carne con el poema de Utrera.

“El palabreo de la loca Luz Caraballo”, del poeta venezolano Andrés Eloy Blanco, quien toma un personaje de la memoria colectiva y que encierra tres historias en una. La fragilidad de una madre que pierde la cordura frente al drama de perder a su esposo es hijos en un mundo signado por la violencia promovida por enfrentamientos de orden político. Junto a la pérdida de aquello que provee la subsistencia. Y un tercer tema la condena de esta humilde mujer por parte de la justicia.

Tu hija está en un serrallo,
Dos hijos se te murieron,
Los otros dos se te fueron
Detrás de un hombre a caballo.
La Loca Luz Caraballo”
Dice el decreto del Juez,
Porque te encontró una vez,
Sin hijos y sin carneros,
Contadito los luceros …”

Nicaragua

La poesía nicaragüense se hace presente con la sencillez que encierran poemas como

A un roble tarde florecido de José Coronel Urtecho:

Yo me he quedado un poco sorprendido
Al contemplar en el roble florecido
Tanta ternura de la primavera”.

La musicalización acertada, alegre chispeante con la cadencia de la voz, le da una frescura a este roble que tarde ha florecido. No falta ni sobra nada.

Pequeño canto del buen parir”, del joven poeta nicaragüense Joaquín Pasos. En este tema las imágenes son las protagonistas, con una gran fuerza expresiva de una poética metafórica y realista que juegan con la música:

Vas a parir,
Nardos teñidos de sangre,
Vas a parir
Sangre teñida de nardos.
Vas a parir”.

Hermoso juego de palabras para contar un momento sublime como es el nacimiento de un hijo.

Colombia

Esposa patria” de Carlos Castro Saavedra nos adentra en la íntima relación que tiene el poeta con su patria, con un sentido de pertenencia necesaria para construir su identidad. Y yo me pregunto, _ ¿Cómo se puede cantar con tanta sencillez a la patria?

Me saben las sabanas a tierra,
Y a tierra las cobijas y los huesos.
Me saben a Colombia los mordiscos
Y a patria los abrazos y los besos.”

También la pérdida del amor en “Sencillo”, de León de Greiff. Un pasillo sereno, que nos introduce en el dolor, que no es el dolor sangrante, sino dolor por la pérdida de un amor, dolor por lo que no pudo ser.

Pues si el amor se fue, pues si el amor huyó,
Dejemos al amor y vamos con la pena.
Pues si el amor huyó, y vamos con la pena,
Dejemos al amor con ansiedad serena”.

Abracemos la vida, pues si el amor se fue …”

Brasil

Javier hace un esfuerzo de integrar a Brasil a pesar de la diferencia idiomática arriesgándose a cantar en portugués con un excelente resultado:

Una “cartinha” recibida, ¿tal vez de su amor? Llena de emoción a la poeta brasileña

Graciette Salmon:

Una cartinha tua! Em minha máo,

Una cartinha tua! Qué emoçáo!

Chile

Besos”, de Gabriela Mistral, con ritmo de habanera que el propio cantautor confiesa su desliz, poniendo un ritmo cubano en Chile, en homenaje a su madre que la escuchaba en su juventud, pero nos recuerda aquel Valparaíso cosmopolita de principio de siglo, donde todos esos ritmos entraban por el famoso puerto.

Hay besos que se dan con la mirada
Y aquellos que se dan con la memoria”.

Gabriela Mistral nos recuerda la importancia de los besos y el contacto con el otro. Javier lo rescata para denunciar un mundo que ha olvidado los besos como parte del lenguaje emocional de la humanidad.

Perú

Cantar al poeta de gran reconocimiento Cesar Vallejo es una misión casi imposible. Sin embargo, Javier se encuentra con el poema “Bordas de hielo”:

Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos…
Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!

Un poema de amor, donde Vallejo deja entrever que nada es para siempre. El poeta sabe que se irá y termina el poema diciendo “quién habrá partido seré yo”.

Paraguay

La elección de poemas que remiten a personajes populares como “El Santero”, del poeta paraguayo Elvio Romero,donde la lengua española y guaraní se hacen una.

Trabaja en palos. Y al tallarlos tanto,
Con calor de melcocha por la frente,
Lo llama por allí la buena gente:
Lacú, cara de miel, cara de santo”.
O su “Relato sobre Chiró, el hechicero”:
Y volando y volando y volando
Entre subidas y bajadas,
Chiró se aproximó a su reino
De guacamayos y cascadas,
Su reino de hojas radiantes
Que lo indujo a que regresara,
Su reino de miel y montes
De maderas escarlatas”.

Javier no escatima en trabajar textos difíciles ya sea por términos que son lugareños, pero qué, en esta Latinoamérica fragmentada, nos cuesta muchas veces comunicarnos por los giros lingüísticos o por la geografía a veces desconocidas. Elije poemas donde los lugares comunes a veces nos parece contar historias de tierras lejanas, pero están ahí nomás.

El amor también llega de la mano de Elvio Romero en “Carta”:

De allá te escribiré, a la luz profunda
De una estrella lejana,
Desde el clamor del mar o de la tierra,
Desde el sesgo de la luz de tu sonrisa,
Desde un cambio de sombra,
En la vigilia,
Te escribiré esta carta”.

Uruguay

Por último, no podía faltar el ritmo del candombe afro-uruguayo que tanta identidad nos ha dado.

El negrito del barrio Sur”, de Jorge Emilio Cardoso, un poeta afro-uruguayo, casi desconocido que Javier recupera de la memoria popular.

Si hubieras nacido otrora
En la rica Tombuctú,
Seguro hubieras vivido
En un gran palacio azul;
O acompañando al rey Muza,
Viviendo en tiendas de tul
Entre oros y marfiles
Y mezquitas de bambú.
Más naciste en tierras blancas,
Nieto de esclavos y tú
No habrás de ser otra cosa
Que un niño del barrio Sur.

Mario Benedetti, uno de los consagrados de la poesía uruguaya está presente con dos poemas: “Todavía” y “Maravilla”.

Un poema amoroso como lo es “Todavía”.

Nadie nunca te remplaza,
Y las cosas más triviales
Se vuelven fundamentales
Porque estás llegando a casa.
Tu regreso tiene tanto que ver
Contigo y conmigo
Que por las dudas lo digo
Y por las dudas lo canto.

Sencillas imágenes y percepción de la cotidianidad le dan frescura a este poema.

En “Maravilla” Javier recurre al ritmo del cuatro por cuatro para un poema filosófico sobre la vida con imágenes y términos muy rioplatense que le da carácter local.

Usemos de una vez la maravilla
Gastemos nuestro poco albedrío
Y ya que estamos todos en capilla
Recuperá tu cuerpo/ hacelo mío.
Aprendamos la vida boca a boca
Ese vislumbre que no tiene dueño
Vamos mengana a usar la maravilla
Afilá tu delirio/armá tu sueño.

La posibilidad de amar y el tiempo que no perdona. Las decisiones a destiempo le ponen a un poema de Wilson Javier Cardozo, este poeta que poco a poco marca presencia en el mundo de las letras en Uruguay. “A deshora”:

Solamente una hora
Tan solo me bastaba
Para encender
Cenizas en la sima
Oscura, abandonada
De quien he sido,
De quien he renunciado
Por ser o vana sombra
O referencia vaga”.

Somos de Javier Alonso le pone una impronta personal y reconocimiento de identidad de su corazón dividido y lo dedica a una de las colectividades que más presencia e identidad le han dado a Montevideo que es la cultura afro.

Para ello estudia la lengua bantú para jugar con distintos términos y giros lingüísticos. Un tema pegadizo, con mucha fuerza que le dan los tambores y la palabra cantada y hablada de Javier.

Nace el alma:
Sapunto, okan, moyo, tembeye
Y el amor, bumka luluambo.
En la noche, buna fukua,
Enciende luceros: songuila lumuine,
Tetemboa kimango; sobre la mar: kalunga;
En el silencio: mambe, de su cielo: sulu.
Congo de Gunga o Augunga,
Benguela, Boma, Cabinda,
Mozambique, Angola, Nima,
Ardra, Molembo,
Congo Mandinga,
Bantú.

Es una despedida, con la alegría de haber compartido este viaje, este recorrido que tanto le ha costado, ya sea en la selección certera, en el énfasis, en el género musical. Todo está cuidado.

Si Somos quería reunir a los latinoamericanos, sin duda está logrado.

Es cierto, puede ser que falten algunos países, o que algunos estén más representados que otros. Si es cierto, pero es el primer CD, un CD prometedor de futuros trabajos.

Ser justo a todos es muy difícil y se debe elegir y en esa elección Javier consiguió la coherencia estilística de este trovador que a pesar de sus años promete.